
"Estuve años destruido por las drogas. Hoy camino libre porque Cristo me encontró en las calles."
DE LAS APARIENCIAS A LA VERDADERA FELICIDAD
Testimonio de Miguel Morales
Buscando la felicidad, terminé involucrándome en el narcotráfico.
Veía a algunos de mis familiares y todos los lujos que tenían: carros, ropa, dinero… y todo eso llamaba mi atención. Yo venía de un barrio humilde, rodeado de pobreza, y llegó un momento en que me cansé de vivir así. Quería tener lujos, quería una vida diferente, pero no sabía el precio que al final tendría que pagar.
Viví una mentira: una vida llena de apariencias y una felicidad fingida.
Tenía dinero, pero cuando llegaba la noche y me encontraba solo en un hotel, comenzaba a derramar lágrimas. Por fuera parecía tenerlo todo, pero por dentro cargaba un vacío que nada podía llenar.
También llevaba dentro de mí un odio y un resentimiento que no podía explicar. Eso me llevó a refugiarme en el alcohol y las drogas, hasta llegar al punto en que mi propia vida dejó de importarme.
Pero un día alguien me habló de Jesucristo.
Con el tiempo comprendí que la vida que estaba viviendo no era el camino correcto. Poco a poco, aquel vacío que llevaba dentro comenzó a llenarse de amor. Todo el odio, el resentimiento y las heridas que cargaba fueron sanados por Jesucristo.
Cristo me sanó, me restauró y transformó mi vida.
A todos aquellos que hoy se encuentran donde yo estuve, quiero decirles algo: las drogas, el alcohol y el narcotráfico destruyeron mi vida, y también pueden destruir la tuya si continúas por ese camino.
Hoy puedo decir que soy verdaderamente feliz. No es una felicidad de labios ni de apariencias; es una felicidad que nace del corazón.
¡En Cristo soy feliz!
Ven a Él. En Jesucristo puedes encontrar la paz, el amor, la restauración y la verdadera felicidad que este mundo nunca podrá darte.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28
Miguel Morales