
TESTIMONIO
"Llegué a la casa de restauración sin nada. ESTOY con fe, con propósito y con una familia nueva en Cristo."
De la soledad y el alcoholismo a una nueva vida en Cristo
tESTIMONIO DE ELICEO HERNADEZ
Antes de llegar a probar la cerveza y el vino, yo era una persona noble y tranquila. Al llegar a este país comencé a trabajar en el campo, en diferentes cosechas, pero con el paso del tiempo empecé a sentirme muy solo.
Esa soledad fue una de las causas que me llevó a refugiarme en el alcohol. Poco a poco me fui convirtiendo en una persona irresponsable. Dejé de mandar dinero a mi familia en la República Mexicana y, sin darme cuenta, el alcohol se convirtió en parte de mi vida.
Comencé a beber tratando de llenar el vacío y la soledad que llevaba dentro de mí, ignorando las graves consecuencias que vendrían después. A causa del alcoholismo terminé varias veces en el hospital. La realidad era que yo ya estaba cansado de esa vida.
No podía compartir lo que sentía con mis compañeros porque pensaba que, si les decía que no era feliz, que estaba cansado de vivir de esa manera y que necesitaba ayuda, se iban a reír de mí.
Esta es una realidad que sucede en muchos ambientes: en lugar de animarte a cambiar por tu bienestar y el de tu familia, algunas personas te invitan a continuar en la misma vida, te rechazan o se burlan cuando intentas salir adelante.
Pero decidí que eso no me iba a detener. Busqué ayuda y, gracias a Dios, la encontré.
Fui recibido con los brazos abiertos, a pesar de la condición en la que llegué: destruido por el alcoholismo, sin Dios y sin esperanza.
Hoy mi vida es diferente. En lugar de gastar mi dinero en mi propia destrucción, puedo apoyar a mi familia. Ellos ya no viven con la preocupación de recibir una llamada diciendo que algo malo me sucedió o que había muerto a causa del alcohol.
Le doy gracias a Dios por haber enviado a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por los pecadores, de los cuales yo me considero el primero.
“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.”
1 Timoteo 1:15
Eliseo Hernández